De nuevo la violencia. Cuántas veces vemos en los noticieros informes sobre peleas en las escuelas de Buenos Aires, chicos golpeados por patotas; filmaciones en Internet que muestran peleas, batallas entre grupos de escuelas, exhibidas como trofeos, captadas por otros chicos, celular en mano, improvisados cronistas de guerra…como todo en nuestro mundo, “pasa en otro lado, a otros chicos, Baires es una ciudad violenta, hay mucho marginado…” Pero en Calafate también pasa, ya tuvimos chicos pateados hasta la inconciencia por una patota el año pasado, y ahora un grupo (o debería decir una patota, con todo el dolor del alma porque son chicos que vimos crecer a diario, hijos de familias que conocemos) de una escuela que busca a los de otra para arreglar cuentas, los otros que planean devolver la afrenta y organizan la pelea, mientras ya hay un chico en el hospital con heridas serias y filmaciones circulando de celular en celular y quién sabe dónde termina…y uno habla con ellos y no parece importarles… y es serio, y es responsabilidad de todos, hagámonos cargo sin dudarlo, de lo que nos toca como docentes, como padres, como comunicadores sociales, cuánta discriminación , cuánta violencia les mostramos a diario, en la calle, verbalmente, en los programas de radio y televisión, en los juegos electrónicos…ya les enseñamos a perder la capacidad de asombro, si no es electrónico y con un par de gigas de memoria no existe, si no lo tenés tampoco existís xq no t puedo mandar 1 sms xra decir t q t odio!!!!
¿Vamos a hacer algo o seguimos mirando para otro lado? ¿La culpa va a seguir siendo de otro? ¿Vamos a esperar que sea nuestro hijo el que aparezca fieramente golpeado para sentir que es NUESTRO PROBLEMA?
Gabriel
martes, 22 de abril de 2008
lunes, 21 de abril de 2008
Hoy ya me cansé (crónica de un mal día)
Hoy ya me cansé. Podría parecer algo muy común y humano, poco digno de mención. Pero de lo que me cansé ya me vengo cansando de hace rato y bueno, hoy siento que ya no me aguanto más…porque me cansé de que ninguno vemos más allá de nuestra nariz y las tres baldosas que pisamos pero todos sabemos más que el que tiene que hacer las cosas (mientras miramos cómodos desde la vereda de enfrente); me cansé de que todos sepamos decir pero parece que pocos sabemos hacer; me cansé de que el fulano (o fulana) que votamos parezca el más inteligente en la campaña y luego el más estúpido cuando le toca gobernar, que todos seamos tan puros y perfectos para reclamarle a los demás los mismos errores que ya cometimos nosotros mismos y que los mejores gobernantes sean aquellos que nunca gobernaron; me cansé de la prensa que critica al gobierno porque no le gusta que lo critiquen pero que sólo se deja criticar por sí misma porque si la crítica viene de afuera “atentan contra la libertad de expresión democrática”(parece un trabalenguas), y me cansé de la basura que hay que aguantar en la tele “del cuarto poder”; me cansé de Tinelli y de la apología de la basura en que se convirtió la cultura gracias a la década menemista; me cansé de la facilidad con que elegimos bando según lo que nos dice esa misma tele y nos olvidamos de quiénes somos, de dónde venimos, nuestros principios, ideología, formación…nos olvidamos de la historia que ya vivimos y de la que deberíamos haber aprendido, y nos paramos sobre los huesos de nuestros ancestros a golpear cacerolas vociferando contra lo primero que nos dicen que está mal…me cansé de que no podamos ver el conjunto en su totalidad, que no podamos pensar todos juntos en el mismo país, que no se pueda discutir nada porque todo afecta nuestros pequeños intereses, y lo que es peor, ya ni siquiera vemos a los que dejamos afuera de nuestro sistema porque la discriminación está tan enquistada en nosotros que ya nos programamos como justificarnos, porque el marginado está ahí por su propia desidia, porque es un parásito, etc, etc…me cansé de que la culpa siempre es de otro, siempre miramos al país como si fuéramos observadores de la ONU, parece que no viviéramos acá…a nadie le damos las gracias ni le reconocemos mérito, si a los chicos les va bien en la escuela es por su propio esfuerzo pero si les va mal es por culpa de la escuela y de los maestros, porque en este país la culpa de todo siempre es de los maestros…me cansé de que DeAngelis y Buzzi sean los buenos y Kosteki, Santillán y Fuentealba sean los malos, los negros de mierda a los que había que matar por cortar una ruta para hacerse ver…
miércoles, 9 de abril de 2008
Para pensar
Hace tiempo abrí este blog pensando en poner en él las cosas que pienso, siento, escribo y canto y que quisiera compartir, de este modo tan extraño y público-íntimo que tiene la internet (cualquiera puede acceder, pero...¿a cuántos les llegó tu dirección?). Pero a veces (muchas) te llegan textos o canciones que dicen mucho mejor que uno lo que estabas pensando...esto me llegó por mail hoy, y bueno, lo comparto para que no quede sólo en un reenvío...
REHENES DE MONSANTO
(O COMO BRAMAN LAS CACEROLAS LLENAS DE SOJA DEL OBELISCO, Y NADIE OYE LAS CACEROLAS SIN TIERRA DE SANTIAGO DEL ESTERO).
(O COMO BRAMAN LAS CACEROLAS LLENAS DE SOJA DEL OBELISCO, Y NADIE OYE LAS CACEROLAS SIN TIERRA DE SANTIAGO DEL ESTERO).
Dedicado a la gente del Mocase, y a los expulsados por la soja, la codicia, la ineptitud de los gobiernos, las topadoras y los plaguicidas. Por Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo.Premio Nóbel Alternativo (Estocolmo, Suecia)Presidente de FUNAM.Profesor Titular de Biología Evolutiva en la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina).
Qué duro es sentirse minoría en un país de falsas mayorías. Qué duro es ver que el gobierno nacional y los ruralistas luchan entre sí cuando son cómplices necesarios del país sojero. Qué duro es ver cacerolas relucientes y llenas de soja RR en el asfalto civilizado de Buenos Aires. Que duro es ver las cacerolas renegridas y sin tierra de los campesinos de Santiago del Estero. Que duro es ver a los estudiantes de universidades argentinas con sus carteles de apoyo a los ruralistas en huelga, como si Monsanto y el Che Guevara pudieran darse la mano. Que duro es recordar que esas cacerolas relucientes, esos estudiantes movilizados y esas familias temerosas del desabastecimiento no salieron a la calle cuando los terratenientes de este siglo XXI expulsaron a familias y pueblos enteros para plantar su soja maldita. Qué duro es ver la furia ruralista al amparo de reyes sojeros como el Grupo Grobocopatel. Qué duro es ver el rostro reseco de Doña Juana expulsada, de doña Juana sin tierra, de doña Juana con sus muertos bajo la soja. Qué duro es ver que se cortan las rutas para que China y Europa no dejen de tener soja fresca, y para que Monsanto no deje de vender sus semillas y sus agroquímicos. Qué duro es comprobar, con los dientes apretados, y con el corazón desierto y sin bosques, que nadie habló en nombre de los indígenas expulsados de sus territorios, de sus plantas medicinales, de su cultura y de su tiempo para que la soja y el glifosato sean los nuevos algarrobos y los nuevos duendes del monte. Qué duro es ver con las manos y tocar con los ojos que nadie habló en nombre de los campesinos echados a topadora limpia, a bastonazos y a decisiones judiciales sin justicia para que ingresen el endosulfán, las promotoras de Basf y las palas mecánicas con aire acondicionado. Qué duro es saber que nadie habló en nombre del suelo destruido por la soja y por el cóctel de plaguicidas. Qué duro es comprobar que muchos productores, gobiernos y ciudadanos no saben que los suelos solo son fabricados por los bosques y ambientes nativos, y nunca por los cultivos industriales. Qué duro es saber que para fabricar 2,5 centímetros de suelo en ambientes templados hacen falta de 700 a 1200 años, y que la soja los romperá en mucho menos tiempo. Qué duro es recordar que el 80% de los bosques nativos ya fue destrozado, y que funcionarios y productores no ven o no quieren ver que la única forma de tener un país más sustentable es conservar al mismo tiempo superficies equivalentes de ambientes naturales y de cultivos diversificados. Qué duro es observar cómo se extingue el campesino que convivía con el monte, y cómo lo reemplaza una gran empresa agrícola que empieza irónicamente sus actividades destruyendo ese monte. Qué duro es ver que el monocultivo de la soja refleja el monocultivo de cerebros, la ineptitud de los funcionarios públicos y el silencio de la gente buena. Qué duro es saber que miles de Argentinos están expuestos a las bajas dosis de plaguicidas, y que miles de personas enferman y mueren para que China y Europa puedan alimentar su ganado con soja. Qué duro es saber que las bajas dosis de glifosato, endosulfán, 2,4 D y otros plaguicidas pueden alterar el sistema hormonal de bebés, niños, adolescentes y adultos, y que no sabemos cuántos de ellos enfermaron y murieron por culpa de las bajas dosis porque el estado no hace estudios epidemiológicos. Qué duro es saber que los bosques y ambientes nativos se desmoronan, que las cuencas hídricas donde se fabrica el agua son invadidas por cultivos, y que Argentina está exportando su genocidio sojero a la Amazonia Boliviana. Qué duro es comprobar que las cacerolas relucientes son más fáciles de sacar que las topadoras y el monocultivo. Qué duro es comprobar que en nombre de las exportaciones se violan todos los días, impunemente, los derechos de generaciones de Argentinos que todavía no nacieron. Qué duro es ver las imágenes por televisión, los piquetes y las cacerolas mientras las almas sin tierra de los campesinos y los indígenas no tienen imágenes, ni piquetes, ni cacerolas que los defiendan. Qué duro es comprobar que estas reflexiones escritas a medianoche solo circularán en la casi clandestinidad mientras Monsanto gira sus divisas a Estados Unidos, mientras las topadoras desmontan miles de hectáreas en nuestro chaco semiárido para que rápidamente tengamos 19 millones de hectáreas plantadas con soja, y mientras miles de niños argentinos duermen sin saber que su sangre tiene plaguicidas, y que su país alguna vez tuvo bosques que fabricaban suelo y conservaban agua. Muy cerca de ellos las cacerolas abolladas vuelven a la cocina.
Dr. Raul A. Montenegro, BiologoPresidente de FUNAMPremio Nobel Alternativo 2004 (RLA-Estocolmo, Suecia).Profesor Titular de Biologia Evolutiva,Universidad Nacional de Cordoba (Argentina)
Dr. Raul A. Montenegro, BiologoPresidente de FUNAMPremio Nobel Alternativo 2004 (RLA-Estocolmo, Suecia).Profesor Titular de Biologia Evolutiva,Universidad Nacional de Cordoba (Argentina)
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